Para muchos padres dejar decidir a sus hijos resulta todo un problema y es que pensamos que al hacerlo se van a equivocar, a que harán las cosas mal y a que con ello van a sufrir. Pues, si bien en ciertos casos puede ser así, es muy importante que nuestros hijos aprendan a tomar sus propias decisiones y sobretodo han de aprenden a asumir las consecuencias de ellas.

Dejar que nuestros niños tomen decisiones no quiere decir que no los cuidemos. En realidad, en este proceso debemos acompañarlos y orientarlos, siendo ellos los que al final decidan sobre lo que han de hacer.

La independencia no es algo a lo que llegue con la mayoría de edad sino que como padres debemos enseñarles a nuestros hijos a que con seguridad y responsabilidad la adquieran. Eso sí, has de entender que este es un proceso que requiere de tiempo, amor y paciencia.

Enseñar y permitirles decidir

Si queremos que nuestros niños tomen decisiones y seas autónomos es necesario como padres que les enseños a ser responsables y el sentido del pensamiento crítico. En este proceso debemos mostrarnos como un guía y un apoyo, permitiéndoles que día a día adquieran más responsabilidades. Esto no solo ayudará en el desarrollo de su personalidad sino que aumentará su seguridad y mejorará su autoestima.

Así, en la medida que damos más responsabilidades a nuestros hijos, éstos pueden ir aprendiendo a tomar decisiones, considerando lo que es conveniente y lo que no.

Ahora, este proceso no se da de la noche a la mañana y es que se va desarrollando conforme los chicos crecen. Lo esencial es que como padres les demos la oportunidad de elegir, de decidir, por ejemplo, que actividades desean desarrollar o que cosas desean usar.

Es muy importante que como padres no estemos siempre encima de nuestros pequeños, sino que hemos dejarlos cometer errores y aprender de ello. Cuando la familia lo da todo y hay sobreprotección pues no se podrá desarrollar su autoconfianza, no aprenderá a asumir la responsabilidad sobre sus actos y no podrá tomar decisiones por sí mismo.

Podemos comenzar por dejarlos decidir qué ropa usar, qué fruta quiere comer, cómo le gustaría decorar su recámara, etc.

Apóyalos en sus elecciones, sin importar lo absurdas que sean para ti, recuerda que ellos también pueden equivocarse y lo requieren, para poder así aprender de ello. Eso sí, si les sale mal no los critiques sino que motívalos a probar con otra opción. Si la decisión da un resultado positivo no dudes en elogiarlo.

Enséñales a tener auto confianza y una fuerte autoestima que los ayude a asumir los retos del mundo y finalmente, déjales claro que pueden tomar sus propias decisiones, pero ajustándose a las normas del hogar.