En el municipio de Ensenada, México, se localiza “La Bufadora”, considerado el segundo géiser marino más grande del mundo, pero no solamente el espectáculo de olas chocando contra las rocas valen la pena, sino el maravilloso paisaje que te lleva hasta ahí. Desde la carretera puedes ver el mar, las montañas llenas de flores amarillas, respirar el aire puro y sentir la naturaleza. Hay pequeños establecimientos que ofrecen productos de la región como aceitunas, miel de abeja, semillas, tamales de elote, cocos y tacos de pescado.

Al llegar nos encontramos con un corredor de puestos de artesanías, souvenirs, piñas coladas, almejas gratinadas, juguetes típicos mexicanos, camisetas, fruta, pan, y muchas cosas más. Los vendedores ofrecían sus productos en inglés y español ya que hay muchos turistas extranjeros. Y los olores eran también muy variados, mezcla de la comida, el mar, el pan dulce…

La Bufadora está localizado a 29 km al sur de Ensenada, en Punta Banda, Baja California, México. Cuando las olas son más grandes entran a una cueva en la base del arrecife que les sirve de embudo, el agua y el aire succionados salen a través de una angosta hendidura en la roca lanzando chorros de agua de hasta 30 metros de altura, miles de gotas diminutas caen sobre los espectadores.  Existen 3 bufadoras en todo el mundo: Hawai, México y Tahití, siendo la de Hawai la más grande.

La leyenda…

Cuenta la leyenda, que ballenato que emigraba de las frías aguas del norte a las tibias del sur se separó de su grupo hacia la costa quedándose atorada entre las rocas, así comenzó a lanzar chorros de agua para llamar la atención de sus compañeros y fueran en su ayuda, pero no tuvo éxito. Después de algún tiempo, la pequeña ballena se convirtió en piedra hasta fusionarse con las rocas que la habían atrapado. El único rastro que de ella quedó fue el chorro de agua intermitente que aún pide auxilio en medio de las rocas.