A quién habrá salido? Es común escuchar esta frase en padres que se sorprenden ante la conducta de sus hijos y lejos de aceptar que son un reflejo de su personalidad, tratan de ignorar esa parte de sí mismos que les incomoda, les desagrada o simplemente no aceptan.

Si bien cada persona es distinta, en gustos, actitudes, habilidades y preferencias, como padre necesitas aceptar con humildad cuando tu hijo tenga una reacción que te desagrada, ya que es una pequeña esponjita que absorbe indiscriminadamente todo lo que observa, escucha e interpreta a su corta edad. Obviamente si pasa más tiempo bajo el cuidado de terceros por tu carga de trabajo, porque estudias o por tu elección, también es importante investigar cómo es el ambiente en que se está educando, sin olvidar primeramente revisar tu propio comportamiento.

Aceptarte como eres, es decir aceptar tus cualidades y virtudes, pero también admitir que hay puntos en los que necesitas mejorar para sentirte bien contigo mismo y con los demás, te da la oportunidad de comprender que en ocasiones tu hijo también pueden sentirse alegre, enfadado, limitado, frustrados, incomprendido, eufórico, etc. Porque tú mismo eres capaz de experimentar cada una de estas sensaciones, quien no se acepta, no reconoce en otros dichos sentimientos porque vive constantemente entre un par de sentimientos que ha seleccionado y se mantiene incrédulo cuan4709043207_9270db0f52_zdo alguien demuestra otros opuestos o diferentes a los suyos.

Recuerda aquella vieja reflexión: “El padre le dijo a su hijo, ten cuidado por donde caminas y el hijo le respondió; ten cuidado tú, recuerda que yo sigo tus pasos”. Que importante es recordar cómo nos sentíamos cuando éramos pequeños, como nos preocupábamos si extraviábamos nuestros osito de peluche, la pena de perder a nuestra mascotita, un dolor de pancita, la tristeza de ver a los amiguitos jugar desde la ventana por estar resfriado, ya de grandes son tonterías comparadas con las obligaciones de los pagos, las enfermedades crónicas, el ritmo de vida tan agitado y muchos otros ejemplos, sin embargo empatizar con tus hijos, te hará un padre más comprensivo, menos prejuicioso y más amoroso. Ahora cuando alguien te pregunte: “A quién habrá salido”? orgullosamente puedes decir: “a sus padres”.

Por Imelda Lepe Beas,
Lic. en Ciencias de la Comunicación y Psicoterapeuta Gestalt.

Fotografía por  Greg L. photos